Cómo dejar de preocuparse

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Todos tenemos problemas, algunos grandes, otros pequeños. Algunos los agrandamos más de lo debido por nuestras preocupaciones al respecto, imaginando escenarios poco probables y cada vez más oscuros. En lugar de alimentar nuestros miedos, encontremos alternativas para dejar de lado la preocupación y, en su lugar, enfrentar estas situaciones con seguridad.

Estar preparados no es lo mismo que preocuparse

Prepárate para lo peor, pero espera por lo mejor. En realidad, pocas de nuestras preocupaciones se convierten en realidad. Sin embargo, si te preparas con antelación para el caso de que las cosas salgan mal, ya contarás con estrategias disponibles para enfrentarte a la situación y sobrevivir.

Organización para tomar el control

Escribe una lista de todo lo que creas que se necesita hacer, trabaja en ella y luego ve tachando todas las tareas que completes. Esto te ayudará a sentirte más organizado y mucho más en control de la situación.

A veces, distraerse funciona

Haz algo para distraerte. De esta manera no sigues pensando en la situación que te causa ansiedad, alimentando y haciendo mayores tus miedos. Toma un descanso para ayudarte a ver las cosas desde otra perspectiva.

Compártelo con alguien más

Comparte cómo te sientes al respecto con alguien que te entienda y se preocupe por ti. Probablemente te ofrezcan apoyo, pero el simple hecho de sacar todas tus dudas puede ayudarte a pensar más claramente. Así podrás ganar una nueva perspectiva del asunto.

De cara al problema

Enfrenta el problema directamente. Generalmente lo que causa más preocupación es la incertidumbre de cómo van a salir las cosas, de qué es lo que puede pasar una vez que demos el primer paso. Si dejas a un lado la situación, la preocupación solo va a seguirse acumulando. Por otro lado, si enfrentamos directamente el problema le daremos un paro a nuestra imaginación, puesto que ya tendremos claro a que nos enfrentamos y podremos decidir qué pasos debemos tomar en consecuencia.

Calmado y relajado

Escoge hacer algo que te ayude a mantener la calma. Actividades tranquilizadoras no solo te ayudarán a distraerte un poco de tus problemas, también ayudarán a bajar tus niveles de estrés. A veces la preocupación que nos embarga tiene más que ver con lo cansados y estresados que estamos que con la situación real. Toma un momento para leer, escuchar música, tomar un té o café, incluso sal a platicar con un amigo. Relajarte cambiará la configuración de tu cerebro y probablemente encuentres una nueva forma de ver los problemas a los que te enfrentas.

Dar la gracias

Escoge ser agradecido. Muchas veces nos enfocamos en todo lo que puede salir mal y no vemos todo aquello que ya salió bien. Existen muchas cosas por las que estar agradecido, tanto grandes como pequeñas, y es importante darles reconocimiento. Haz una lista de todo aquello por lo cual estas agradecido y verás que tus preocupaciones no tienen fundamento.

Traducido y adaptado de How to Stop Worrying