El enojo y la culpa afectan la ética profesional

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Las emociones son poderosas, y por eso es importante prestarles atención, pues pueden alterar la forma en la que nos comportamos con normalidad. Un estudio recientemente publicado se dio a la tarea de averiguar cómo afectaban ciertas emociones negativas al comportamiento ético, y los resultados fueron sorprendentes.

Un comportamiento poco ético en el trabajo, ya sea desde algo simple como llegar tarde al trabajo hasta algo que ya sería delictivo como robar, es simplemente indeseable para los empleadores y el resto de trabajadores, implicando pérdidas tanto monetarias como en la confianza interna y externa. Para evitarlo, es necesario saber la raíz del problema, y aunque las situaciones son muchas y muy variadas, un reciente estudio realizado por la Universidad de Arizona fijo su mirada en las emociones negativas.

Dedicándose a estudiar específicamente dos de estas emociones, el enojo y la culpabilidad, encontraron que ambas afectaron el comportamiento ético de las personas, independientemente de si el enojo o la culpa se relacionaban o no con el trabajo, aunque de manera totalmente opuesta en ambos casos: mientras que el enojo se relacionó con un comportamiento poco ético, (pues a las personas que se encontraban enojadas hicieron más trampas para obtener beneficios o mayor calificación en las pruebas que se les realizaron), la culpa se relacionó con un comportamiento más estricto y más ético (siendo más honestas al respecto de sus resultados), comparado con las personas que funcionaron como grupo control, a las que se trató de mantener con un estado anímico neutral.

No solamente se observó el cambio de comportamiento según las emociones que se presentaron, sino que mediante el uso de Pruebas de Reflexión Cognitiva se concluyó a qué se podrían deber estas diferencias. En las pruebas de este tipo se dan dos posibles respuestas, una que a simple vista parece ser obvia, pero que es incorrecta, y la otra que es correcta, pero que necesita una reflexión más profunda para llegar a dicha conclusión. Con las personas enojadas fallando más esta prueba y las personas con culpa sacando calificaciones más altas, lo que se deduce es que al estar enojados las personas actúan más impulsivamente, y a no medir las consecuencias de sus acciones; mientras que al sentirse con culpa deliberan y reflexionan más detenidamente sus acciones.

Así se demostró que no todas las emociones negativas tienen el mismo impacto en el comportamiento de las personas, y aunque algunas parezcan tener resultados positivos en el trabajo, hay que recordar que dichos estados de ánimo son contraproducentes en otras áreas. Por lo tanto es importante prestar atención a los estados de ánimo y a las emociones que se sienten cuando se está trabajando, y en su caso, tomarse unos instantes para relajarse antes de continuar con el resto de las actividades.

Fuentes

Investigating the Effects of Anger and Guilt on Unethical Behavior: A Dual-Process Approach

Attention, Bosses: Why Angry Employees Are Bad for Business

Unrelated anger can turn shady at work