En este sentido, buscar hacer sentir bien a las demás personas, no debe confundirse con una manera “barata y falsa de mimar”. No se trata tampoco de “caer bien buscando un beneficio a cambio”… Elogiar a los demás en calidad, es hacerles notar su gran valor.
En el caso de los hijos, por ejemplo, muchas veces se confunde el “educarlos” con “ser duros con ellos”. No se trata de consentirles todo, sino de desarrollar su autoestima desde el amor.
Esta “filosofía del elogio”, permite, por ejemplo, que en lo laboral, se desarrollen más los equipos de trabajo partiendo de las cualidades y del potencial de las personas. De esta manera los empleados se involucran más en el éxito de la empresa y en el de sus compañeros.
Parecería simplista, pero la propuesta es más que palabras dulces o sentimentales. Se trata de reconocer el gran valor de los demás y hacerles ver que sus cualidades se notan y contribuyen a mejorar el entorno.
Durante mucho tiempo, diferentes grupos guiados por ideologías malsanas, han insistido en volver a la mujer “más agresiva”, para –según ellos- que así pueda competir en la vida contra el hombre en lo laboral, familiar y profesional. Han despojado entonces a la mujer de características propias, como la maternidad, la ternura y su espíritu de protección, para decirle que debe ser fría, calculadora y autoritaria para poder ser escuchada.
Es preciso “volver a las raíces”… apostarle a desarrollar la autoestima en las demás personas y dejar de lado individualismos y temores. Es preciso confiar en que podemos tener relaciones estables y duraderas basadas en la verdad, el aprecio y valoración.
Hasta pronto
Tu amigo Zurc0
Twitter: @Zurc0







Comentarios
ADEMÁS QUIERO TE QUIERO COMENTAR QUE QUIEN ALABA ALGO DE Y EN LOS DEMÁS APRENDE A FIJAR SU ATENCIÓN EN LAS COSAS PEQUEÑAS DE LA VIDA, QUE ES LO QUE DÁ FELICIDAD. ¡Y COMO NO ESTAR ATENTOS A LO BUENO QUE PODAMOS DESCUBRIR EN LOS DEMÁS, SI "TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS!
GRACIAS POR ÉSTAS ESTRELLITAS DE CARIÑO
Otro texto correctisimo.
Felipe