Llegó a una encrucijada. Un camino era amplio y llano, cubierto de flores y parajes encantadores. El otro, por el contrario, era estrecho y subía por una montaña rocosa y árida. Se detuvo a meditar cuál sería mejor tomar. Aparecieron dos hermosas jóvenes, una que se había quedado rezagada, así que la otra haciéndola a un lado apresuró el paso e interpeló a Hércules primero, de la siguiente manera:
- Veo que dudas, oh Hércules, que camino tomar en tu vida para buscar tu fortuna. Sígueme por el amplio y floreado camino. Recorriéndolo encontrarás toda clase de entretenimientos y placeres. No habrá sombra de molestia alguna, nada perturbará tu paz. Tomarás los mejores manjares, gozarás de los mejores aposentos, los vestidos más finos, los perfumes más delicados. Las damas más hermosas te atenderán. Vive con gozo sin trabajar. ¡Ven, mis seguidores obtienen libertad y felicidad!
- Oh dama, ¿por cuál nombre se te conoce? – respondió Hércules.
- Mis amigos me llaman Placer, pero mis enemigos para difamarme me llaman Vicio.
Entonces se acercó la otra dama, la que se había quedado rezagada, vestida con un manto blanco y con delicados gestos habló así:
-Yo no te seduciré con promesas de vanos placeres. En cambio te recordaré que la verdadera nobleza se logra a través del trabajo y el esfuerzo. Oh Hércules, si buscas las gracias del cielo, debes ser constante en tus oraciones, si quieres ser querido por tus amigos debes servirlos, si deseas ser honrado por la gente debes hacer obras que las beneficien, si deseas obtener los frutos de la tierra debes cultivarla, y si deseas hacer obras heroicas debes hacer que tu cuerpo y mente obedezcan a tu corazón.
-Ves Hércules – dijo la dama llamada Placer – el difícil camino que te ofrece. ¡Yo te llevaré por el camino corto y fácil a la felicidad perfecta!
- ¡Criatura torcida! – respondió la Virtud – No engañarás a este joven. ¡Que clase de felicidad vienes tú a ofrecer! Tus seguidores son débiles de carácter, engreídos en el lujo, crecen perezosos del cuerpo y tontos en su mente. Sin trabajar no traen beneficio a nadie y menos a ellos mismos. Cuando son viejos y mueren se arrepiente de no haber hecho nada con sus vidas y recuerdan todas las oportunidades perdidas de haber hecho algo con su vida.
-Mientras aquellos afortunados que me siguen – continuó la Virtud – encuentran trabajo provechoso para ellos y sus familias, compañía de buenos amigos, maestros generosos y un lugar honroso en la sociedad no importando que ocupen altos o bajos cargos. Yo soy la compañera de los hombres virtuosos y promuevo los trabajos de la paz. No hay hazaña honorable que se haga sin mí.
- Disfrutarán de los frutos de su trabajo. Y cuando viejos serán cuidados y queridos, y al morir lo harán en paz, con una conciencia tranquila esperando el regalo del cielo. – concluyó la Virtud.
Hércules apartó su mirada del bello camino que le ofrecía Placer y sin voltear atrás, empezó a escalar el difícil y trabajoso camino que la Virtud le ofreció. Y fue así como Hércules llego a ser el héroe que todos conocemos.
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Una reflexión
Recuerda lector que es a través del cultivo de nuestras cualidades humanas y desarrollo de las virtudes (que son gracia de Dios) que un hombre encuentra significado en su vida. Pero ten la seguridad de que ninguna de ellas se desarrolla automáticamente, mágicamente; como quisiéramos. Requieren de un gran esfuerzo y disciplina, de una dedicación diaria a la meta que nos hemos propuesto. El camino será largo y trabajoso pero la recompensa perdurable. Ya dice el Evangelio:
“Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.” (Mt.7 13-14)
¡Que tenga un buen camino!
El joven Hércules debe decidir que camino recorrer en la vida, el camino del placer o el camino de la virtud. Adaptación libre de una antigua historia griega que nos recuerda las trampas del hedonismo, tan de moda en nuestros tiempos.






