Los pintores de antiguo solían plasmar un tema llamado Vanitas.Normalmente se presentaba como una mesa o un escritorio adornado por diferentes símbolos del poder del mundo: unos libros denotaban el conocimiento, había títulos nobiliarios, o la espada de un conquistador, la corona de un rey, joyas y monedas de oro, un globo terráqueo.
Acompañando todo esto, también se encontraban una calavera, símbolo de la muerte; flores y frutas algunas ya marchitas simbolizando lo perecedero;instrumentos musicales cuyas notas se pierden en el aire en un instante; y burbujas que denotan la fragilidad de la existencia.
El simbolismo es fácil de entender: todos los honores del mundo son perecederos. (Por cierto, cuando era chico soñaba tener un escritorio así, ¡no tenía ni idea de su significado!).
Así te invito lector a que reflexiones en tus acciones y en tus actitudes y descubras tus propias vanidades.Imaginalos símbolos de tu vanidad, puede ser tu coche o tal vez te ha sido dado el don de la belleza. Tal vez gozas de riqueza o ejerces una posición de poder. O has ganado alguna competencia o reconocimiento. O salir en la portada de una revista.
Pero para tener un alma pura, también las pequeñas vanidades cuentan, cuando te has sentido superior por saber algo que los demás no sabían, o te llenas de orgullo debido a tu ingenio. ¿Corres detrás del reconocimiento? O tal vez es sólo un vestido nuevo, tener aquella pieza única que sólo tu puedes gozar, o comer un poco más de pastel en detrimento de los demás.
Ypiensa cuántas disputas, malos entendidos, desacuerdos y acciones equivocadas no cometemospor ganar estos “honores”. Recuerda que “Vanidad de vanidades y todo es vanidad”.
Ya lo dice Tomás de Kempis en su maravilloso libro “La imitación de Cristo”:
“Vanidad es, pues, buscar riquezas perecederas y esperar en ellas. También es vanidad desear honras y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la carne y desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente. Vanidad es desear larga vida y no cuida,: que sea buena. Vanidad es mirar solamente a esta presente vida y no prever lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto se paso: y no buscar con solicitud el gozo perdurable”
Y nada de malo es tener o gozar de estos bienes terrenales pero… no te olvides de Dios por ellos, ni dentro de tu corazón los pongas por encima de Él. Peregrino en el camino de la esperanza, el cardenal Van Thuan escribió: “Acepta ceder tu dinero, tus títulos, tu vida con tal de mantener firme tu ideal, tu honor, tu fe. ¡Nunca al revés, porque perderías todo!”
El mundo corre tras los honores, el reconocimiento, la riqueza, la belleza, el conocimiento, el poder,“la historia”,… pero cuán efímeros y caprichosos son sus gracias. Duran “quince minutos de fama”. Y muchas veces al afanarnos por alcanzar estos objetivos -debido a la satisfacción personal que nos traen- olvidamos nuestra meta última, la salvación.







Comentarios
Profundo y sabio tu artículo, mi pequeño saltamontes -campanita-.
Algunos hemos escuchado esto antes, y en mayor o menor medida lo hemos encarnado - a mi no me preguntes...-.
Hoy con tu profesía nos contribuyes para que con ayuda del Espiritu Santo tengamos un nuevo Pentecostés.
¡Gracias y Dios te bendiga!
Rick
seguiremos pidiendo para que todos oremos por los hramanos que se an confundido y se an dejado llevar por la vanidad de este mundo.
saludos.