La clave para criar niños bondadosos

Publicado en Familia
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Hoy más que nunca se observa la necesidad de criar niños bondadosos y amables que se transformen en personas con valores morales. Aunque no hay una fórmula perfecta, la clave para lograrlo se encuentra muy cerca, según lo estudiado por Richard Weissbourd, psicólogo de Harvard.

Richard Weissbourd, psicólogo de Harvard y fundador de Making Caring Common (Hagamos la Bondad Común), se dio a la tarea de investigar cómo educar a los niños para que sean personas más empáticas, que se preocupen por las necesidades de los demás y no solo por las propias.

Una pregunta bastante compleja para lo cual realizó observaciones en cerca de 10,000 niños y adolescentes en secundaria y preparatoria de 33 escuelas de los Estados Unidos. Lo que encontró fue algo muy básico, pero que generalmente se escapa de las manos: las acciones cuentan más que las palabras.

Los niños aprenden con el ejemplo, pero los padres también refuerzan ciertas conductas dependiendo de cómo reaccionen a lo que hacen sus hijos. El estudio encontró que, aunque los padres quieran que sus hijos sean personas caritativas, lo cierto es que no promueven este tipo de acciones en los niños, y relegan estas actitudes por otras que consideran más importantes. El estudio mostró que el 48% de los padres valoran más el éxito académico, un 30% enseñan a valorar más la felicidad personal, y solamente el 22% de los padres priorizan la bondad y la empatía en la educación de los hijos.

Así, aunque los niños no estén totalmente desinteresados en ser buenas personas, aprenden que sus padres son más felices o están más orgullosos de ellos si obtienen un mejor rendimiento académico o si ellos mismos son felices, por lo cual dejan de lado el ser bondadoso con los demás.

¿Cómo, entonces, enseñamos a los niños a ser más bondadosos, caritativos y empáticos? Hay que promover las buenas acciones y actitudes generosas que tengan, y tal vez sea conveniente que se acerquen al trabajo comunitario como voluntarios. Pero sobre todo, lo más importante es que los padres revisen sus propias prioridades, y trabajen en su desarrollo humano y moral constantemente, pues de esta forma los niños seguirán naturalmente su ejemplo.