Martes, 13 Diciembre 2016 12:12

La hipersexualización de niños y niñas y cómo evitarlo

Escrito por  Karla Lara
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Vale la pena defender y proteger hasta el último minuto de infancia, de juego, porque eso construye niños y niñas fuertes, seguros de si mismos y de su valor como individuo. Vale mucho la pena. La hipersexualización destruye la infancia.

Soy mamá de una niña de 6 años y me ocupa darme cuenta cuánta importancia se le da a la imagen de las niñas y también a la de los niños, me refiero a su aspecto, a la ropa que usan, a los patrones de comportamiento que pueden llegar a tener como referencia mientras crecen…

Pensando en esto encontré el término “hipersexualización” que  es la tendencia a enfatizar el valor sexual de la persona por encima de cualquier otra cualidad que la defina. Esta tendencia se extiende a la infancia, acabando en muchos casos con ella… (concursos de belleza de niñas y niños, desfiles de moda, cambios de imagen, atuendos para emular mini adultos…)

La hipersexualización en este caso, es la sexualización de las expresiones y del comportamiento de niñas y niños, la ropa, los juguetes, los videojuegos y los objetivos de vida que terminan erotizando su infancia. Esto representa un peligro y es que cabe la posibilidad de que aprendan desde muy chiquitas que el papel de la mujer es de objeto sexual (principalmente las niñas), y de asumir roles que no corresponden con su edad. En centros comerciales puedes encontrar ya el sostén con relleno para niñas desde la talla 6…, programas de televisión que crean concursos de belleza infantil… una forma mas de violencia infantil que destruye la infancia, que acaba con la inocencia…

Es común que existan fiestas temáticas para niñas en las que se les organiza un mini spa, o un salón de belleza simulando manicura, pedicura… niñas con el cabello pintado, planchado… o usando tacones y maquillaje. ¿Y quién gana en este triste juego? sin duda el mercado de consumo.

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 En palabras de la terapeuta Elena Mayorga “hoy en día, los niños y, sobre todo, las niñas están siendo utilizadas y “sexualizadas” como medio para vendernos a los adultos y a ellas mismas, todo tipo de productos, desde sopas y coches, hasta muñecas, videojuegos, ropa, joyas y casas. Se está exponiendo a nuestros hijos y sobre todo a nuestras hijas como “mercancía sexual” y eso en un mundo donde los abusos a menores aún es moneda común en muchos lugares, es un hecho extremadamente grave y peligroso.”

La consecuencia a veces se traduce en mujeres frágiles, con baja auto estima, con una falsa idea de la belleza, con valores confusos sobre el cuerpo, extremadamente vulnerables, inmersas en una batalla constante consigo mismas…

El culto al cuerpo, a la apariencia por encima de todo, es una triste referencia errónea sobre el valor de las personas. Estamos llegando a un punto en el que las personas dejan de tener valor si no tienen una apariencia deseable, en la mayoría de los casos apariencias basadas en cuerpos imposibles y falsa belleza, todo intervenido, modificado, exagerado, disminuido… no natural, porque lo natural no es aceptable.

hipersexualizacionninios02bLa búsqueda de la eterna juventud y el anhelo de un aspecto físico, que en la mayoría de las ocasiones se escapa de la lógica y de lo natural, se convierten en un deseo que nunca se consigue, ya que se persigue un imposible, llegando a ser una obsesión que genera frustración y que se enseña a las niñas y a los niños.

La hipersexualización se extiende a gran velocidad, y condena a nuestros niños, y sobre todo a nuestras niñas, a la búsqueda del imposible cuerpo y aspecto perfecto, a unos valores y principios que se quedan en lo superficial, sin llegar al fondo, que dejan de lado otras cualidades de las personas y, en definitiva que hacen de ellos objetos en lugar de sujetos.

En el 2001, el informe Bailey define por primera vez el concepto de hipersexualización infantil como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”.

En el 2007 la Asociación de Psicología Americana (APA) publica un documento a través del cual se denuncia la tendencia a sexualizar a los niños y niñas en las sociedades del siglo XXI. Tanto los productos, como los medios destinados al público infantil emplean de un modo perverso el erotismo y el valor sexual como factores definitorios. Al hacerlo se transmite un peligroso mensaje a los niños y a las niñas, se les muestra que dicho erotismo puede proporcionar grandes beneficios sociales. Lo trágico es que el mensaje poco a poco cala hondo en la mente de los niños y las niñas y se transforma en una fuerte creencia. Los niños y las niñas creen que para tener éxito social tienen que ser sexualmente atractivos.

Lo que favorece la hipersexualización de niñas y niños es:

  • Medios de comunicación nos ofrecen una imagen de la mujer exageradamente sexualizada. En la publicidad, series, programas, e incluso las muñecas exhiben modelos de mujer maquilladas, con ropa exagerada, que persiguen un único objetivo: ser populares y llamar su atención. Pero los medios aún dan un paso más y nos muestran a las niñas actuando, vistiendo, hablando… como mujeres adultas en miniatura.
  • La familia. Muchas mujeres han asumido pasivamente, sin darse cuenta, sin quejas, su condición de objeto, han aprendido que han de ser atractivas, que han de ser sexualmente atractivas. Estas mujeres son madres, hermanas, tías, abuelas, etcétera, que se convierten en modelos a imitar por las niñas. Y es así como desde la familia se transmite el patrón de hipersexualización.

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Cuando el único modelo es el de mujer popular, de mujer valiosa, admirada es el de una mujer que tiene atributos que la convierten en atractiva para el sexo opuesto, sin importar otras cualidades, estamos condenando a las niñas, a toda una generación a seguir dicho patrón, a perseguirlo sin ni siquiera plantearse el cuestionarlo.

La hipersexualización infantil se transmite como una silenciosa epidemia que nos creemos y que hacemos fuerte en la mente social y colectiva.

Prevenir la hipersexualización infantil es algo complicado, ya que estamos ante un patrón que se extiende como una epidemia en nuestras sociedades modernas, y que se sirve de los grandes medios de comunicación que, con la excusa de entretenernos, aprovechan para transmitir mensajes subliminales. Mensajes que nos hacen comprar, que nos hacen consumir cierto tipo de productos.

Hay muchas cosas que podemos hacer para evitar caer en la hipersexualización de nuestros hijos.  Algunos consejos:

  • Analizar nuestros propios valores y principios, aquellos que estamos transmitiendo a nuestros niños y niñas. Lo que hacemos y decimos, sí que es cierto que no seremos el único modelo que reciban, pero si somos un modelo libre del patrón de hipersexualización estaremos ofreciéndoles otra alternativa, estamos dándoles otra opción.
  • Dosificar los medios y comprobar que los contenidos a los que acceden son apropiados para su edad.
  • Desarrollar su sentido crítico. Los niños y niñas han de conocer el mundo, la sociedad en la que se mueven, pero es nuestra labor dotarles de las herramientas necesarias para moverse en ella.
  • La comunicación. Es importante tanto explicarles como escuchar sus interpretaciones y creencias.
  • Transmitir valores más humanos, como la colaboración, el amor, el respeto, la compasión, la inclusión, la tolerancia, el valor de la persona como algo más que los adornos y el atractivo físico.
  • El desarrollo de un auto-concepto completo: cuerpo, mente, espíritu.
  • La comprensión de algo muy lógico: cada persona es única y diferente, las personas somos heterogéneas y nuestra belleza se encuentra en nuestras diferencias y en nuestra actitud.

 
Dejemos de intervenir y de acortar la infancia de nuestros hijos, niñas o niños merecen por igual gozar su infancia en libertad, es un derecho, sin ser manipulados, sin ser apurados para crecer, para disfrazarse y parecer pequeños adultos, niñas y niños merecen desarrollar sus propios gustos, preferencias, elegir darle forma a su propia personalidad de acuerdo a su edad. Evitemos apurar a nuestras hijas, si tienen 4, 6, 8, 10, 12, 14, 16 o 20 años cada una a su edad y a su tiempo irán creciendo y con ello cambiarán sus elecciones. Vale la pena defender y proteger hasta el último minuto de infancia, de juego, porque eso construye niños y niñas fuertes, seguros de si mismos y de su valor como individuo. Vale mucho la pena.

 

Modificado por última vez en Martes, 13 Diciembre 2016 12:35

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