Una vida con todo o ¡con todo a la vida!

Publicado en Familia
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El día de hoy en la mañana mientras iba de camino a una cita de trabajo a la cual me acompañaban dos personas, salió el tema de la familia y entre muchas de las cosas que decían, buenas y malas experiencias, se me ocurrió decirles “¡Pues me caso!” y la verdad los comentarios que vinieron en seguida no me parecieron extraños aunque sí un poco molestos.

Una de las personas que me acompañaban me preguntó mi edad, a lo que respondí “¡Tengo 28 años!”

- ¡Uy, estás muy joven aún! Yo a esa edad estaba haciendo dinero, viajando y de repente tomé la mala decisión de casarme, no lo digo porque no sea una persona “feliz” con mi matrimonio, lo que digo es que quizá debería haberme esperado más tiempo, uno nunca sabe lo que se pierde al casarse… -Pues a ¿qué edad se casó usted señor? -

- Yo me casé muy joven, a los 34 años…-

- Disculpe, pero me parece que casarse a los 34 años uno no es tan joven, me refiero a que la energía para educar y convivir con los hijos ya no es la misma que a los 25 años, ¿no es así?-

- Pues si, quizá tengas razón, pero sólo tengo un hijo, y pienso que le he dado todo lo que está dentro de mis posibilidades…-

- ¡Ah! Quería usted una familia pequeña…-

-No, la verdad es que siempre quise una familia grande, desde pequeño siempre me pareció que necesitaba más hermanos, con quien jugar, con quien platicar… con quien pelear…-

- Entonces ¿por qué no tuvo usted más hijos, si no es indiscreción?-

-Mi mujer y yo tenemos la misma edad, los dos platicamos sobre tener una familia grande, pero cuando nos casamos teníamos tantos planes de viajar, comprar nuestra “casota” y seguir estudiando, que pospusimos el tener hijos. Ya estábamos grandes y cansados, estábamos muy ocupados con todas esas cosas del dinero, los estudios, así que pensamos en un sólo hijo.-

No podía creer lo que escuchaba, nada de lo que me decía tenía coherencia con lo que ellos anhelaban, ellos querían una familia grande, pero pospusieron tanto todo, que al final tenían todo excepto tiempo.

Al platicarme todo esto, el tono de su voz estaba apagado, era alguien triste que decía estar contento, pleno…

Preferí no hacer más preguntas, sólo que con esta pequeña plática me quedó muy claro y pienso que a ti amigo lector también. Hice mis conjeturas, lo importante es responder a la vocación, no importa realmente si no se tiene todo lo que se ha soñado materialmente hablando, claro que tampoco se puede aventar uno una decisión tan importante con 15 pesos en la bolsa, pero si he de decidir entre aventarme y estar austero de lo material a no aventarme por tener todo lo que siempre quisimos, decido la primera ¿y tú?

Compártenos tu experiencia, cuéntanos qué harías.... Piénsalo.

Tu amigo Psicoloco

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