Cuánto hemos amado

Publicado en Fe
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Al final de los tiempos lo que realmente importará es lo bien que hayamos amado.

Por gracia hemos sido salvados, y esa misma gracia la demostramos en nuestro amor a Jesús y al prójimo, como bien se expresa en las palabras del Evangelio según recordó el Papa Francisco: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”.

“Estas palabras –continuó el Papa– no dejan nunca de golpearnos, porque nos revelan hasta dónde llega el amor de Dios: hasta el punto de identificarse con nosotros, pero no cuando estamos bien, cuando estamos sanos y felices. No, sino cuando estamos en necesidad. Y oculto de esta manera, se deja conocer, nos tiende la mano como un sin techo”.

Así es como “Jesús nos revela el criterio decisivo de su juicio, es decir, el amor concreto por el prójimo en dificultad. Y así se revela el poder del amor, la realeza de Dios: solidaria con el que sufre para suscitar en todo lugar actitudes y obras de misericordia”, señaló el Pontífice.

“En el final de nuestra vida seremos juzgados en el amor, es decir, en nuestro empeño concreto de amar y servir a Jesús en nuestros hermanos más pequeños y necesitados”.

Para que podamos expresar este amor con los hermanos más necesitados, el Papa Francisco terminó su reflexión pidiendo que “estén nuestros corazones listos para recibir (a Jesús) en nuestras vidas este día, puesto que Él nos ha recibido en la eternidad de su Reino de Luz y Paz”.