El Evangelio es una constante invitación a la alegría

Publicado en Fe
Valora este artículo
(1 Voto)

Recordando el pasaje de las Bodas de Caná, que “muestra la primera aparición pública de Jesús”, el Papa Francisco reflexionó que el “Evangelio es una constante invitación a la alegría”.

Una de las paradas del Papa Francisco en su visita a Chile fue en el Campus Lobito de Iquique, donde se dieron cita miles de personas desde la 11:30 am (hora local)para presenciar la Misa oficiada por el Papa Francisco, quien había llegado minutos antes en su papamóvil haciendo un recorrido a través del balneario.

A la Celebración Eucarística no solo se sumó el pueblo local, sino que también asistieron cerca de mil peruanos llegados desde Tacna. Se estima que en Iquique una de cada diez personas es inmigrante. En la Misa también se pudo apreciar a un grupo de peregrinos bolivianos y argentinos.

Ya en su homilía, el Pontífice hizo una reflexión sobre las Bodas de Caná y la alegría que proviene de Dios y se “contagia de generación en generación”.

“¡Cómo saben ustedes de esto, queridos hermanos del norte chileno! ¡Cómo saben vivir la fe y la vida en clima de fiesta! Sus fiestas patronales, sus bailes religiosos, su música, sus vestidos hacen de esta zona un santuario de piedad popular”, reconoció.

Con esa alegría, el Papa indicó que logran “engendrar actitudes interiores” como la “paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción”.

Por otro lado, el Santo Padre recordó la acción de la Virgen María para “prevalezca” la alegría, porque está “atenta” y se dio cuenta en Caná que “había algo que estaba por ‘aguar’ la fiesta”.

“Acercándose a su Hijo, las únicas palabras que le escuchamos decir son: ‘no tienen vino’. Y así María anda por nuestros poblados, calles, plazas, casas, hospitales”, aseguró.

Luego, agregó que María “no se queda callada” sino que dice “hagan todo lo que Él les diga”.

“María, mujer de pocas palabras, pero bien concretas, también se acerca a cada uno de nosotros a decirnos tan sólo: ‘Hagan todo lo que Él les diga’. Y de este modo se desata el primer milagro de Jesús: hacer sentir a sus amigos que ellos también son parte del milagro”, sostuvo el Pontífice.

Por otra parte, resaltó a la ciudad de Iquique como “una zona de inmigrantes que nos recuerda la grandeza de hombres y mujeres; de familias enteras que, ante la adversidad, no se dan por vencidas y se abren paso buscando vida”.

También pidió buscar que la ciudad continúe siendo una tierra de “hospitalidad festiva”, “porque sabemos bien no hay alegría cristiana cuando se les hace sentir a los demás que sobran o que entre nosotros no tienen lugar”.

Retomando el Evangelio, pidió que como María en Caná, el pueblo de Iquique esté atento y reconozca “a aquellos que tienen la vida ‘aguada’; que han perdido —o les han robado— las razones para celebrar”.

En ese sentido pidió estar atentos de las situaciones que hacen perder la alegría: injusticia, explotación, precarización del trabajo, falta de techo, tierra y trabajo.

“Como María digamos con fe: no tienen vino. Como los servidores de la fiesta aportemos lo que tengamos, por poco que parezca. Al igual que ellos, no tengamos miedo a ‘dar una mano’, y que nuestra solidaridad y nuestro compromiso con la justicia sean parte del baile o la canción que podamos entonarle a nuestro Señor”, exhortó el Papa.

Finalmente, dijo que aprovechen por aprender y dejarse “impregnar” por “los valores, la sabiduría y la fe que los inmigrantes traen consigo”.

“Dejemos a Jesús que termine el milagro, transformando nuestras comunidades y nuestros corazones en signo vivo de su presencia, que es alegre y festiva”, concluyó.

Tras el término de la Misa, el Papa Francisco recibió el saludo del Obispo de Iquique Mons. Guillermo Patricio Vera, quien aseguró las diócesis de Iquique, Antofagasta, Calama, Arica y países hermanos como Perú y Bolivia, lo esperaban con ansias.

“Papa Francisco, le agradeceremos esta visita. Chile ha podido rezar con usted; Chile se ha sentido querido. Puedo asegurarle también, que usted tampoco está solo, Santo Padre. El cariño y las plegarias de los chilenos le acompañarán siempre, y ya estamos pavimentando con nuestras oraciones su visita a Perú”, añadió el Prelado.