Publicado en Fe
Valora este artículo
(1 Voto)

Sea cual sea tu casa, un suntuoso palacio o una cabaña, hazla digna de amor. Y entonces se convertirá en un paraíso: el Señor habitará en ella (Card. Van Thuan).

Era la morada de Dios en medio de su pueblo una vez que éste se instaló definitivamente en la tierra prometida. Era un majestuoso monumento sostenido por columnas de mármol veteado de colores, recubiertas de oro en su parte superior, y cubierto con un techo revestido igualmente de oro.

Después de atravesar un patio bordeado de pórticos suntuosos, se subía una escalinata de diez gradas para acceder a una de las nueve puertas que daban paso al patio de las mujeres que se atravesaba para entrar por la grandiosa puerta de Nicano en el patio de Israel, de trescientos metros cuadrados, que tenía capacidad para mil personas. Una escalinata de doce gradas conducía a la sala interior, oscura, contigua a una sala de veinte metros de larga por diez de ancha: el Santuario, donde se alzaba un altar de oro, perfumado día y noche con incienso. A la derecha del altar, el candelabro de oro de siete brazos, y a su izquierda una mesa de oro en la que doce panes ázimos representaban a las doce tribus de Israel.

El Santuario era un lugar sagrado, al que sólo entraba dos veces al día el Sumo Sacerdote para la ofrenda del incienso. Un velo de seis metros de ancho lo separaba del Sancta Sanctorum que albergaba el Arca de la Alianza y el báculo florecido de Aarón. Hoy sólo queda el pedestal que sostenía el Arca... Allí sólo entraba una vez al año el Sumo Sacerdote para el sacrificio.

Cardenal Van Thuan

Siervo del Señor, Francisco Xavier Nguyen Van Thuan fue arzobispo coadjuntor de Saigón, fue arrestado por el régimen comunsta y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En prisión escribió Mil y pasos en el camino de la esperanza. En 1991 fue liberado, Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Fundó Mater Unitatis. Falleció el 16 de septiembre de 2002 en Roma. Actualmente, se sigue un proceso para su canonización
Más en esta categoría: Aborto: Dinero de sangre »