¿En qué se reconoce a un hijo de Dios?

Publicado en Fe
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La audacia es una de las condiciones para llegar a santidad. Imita la osadía de los niños. Acepta gozosamente voluntad del Señor, dispuesto a seguirle adonde quiera llevarte. Amarlo con todo el corazón.El niño está listo hasta para ir a la luna, a condición que lo acompañen sus padres (C. E. 728).

Le preguntaron a Chiara Lubich cómo podía seguir a cientos de miles de personas en todo el mundo, cómo podía guiarlas por el mismo camino espiritual. Y ella contestó sonriendo: «Yo no sigo a nadie. Yo sólo sigo al Señor toda mi vida. Y como sigo al Señor, la gente me sigue a mí».

El P. Antonio Weber contaba también una historia parecida: «Cuando yo trabajaba en Brasil, conocí a una mujer africana, analfabeta, pero excelente cocinera. Trabajaba en un cuartel, donde conoció la magnitud del Evangelio... Había comprendido que debemos hacer la voluntad de Dios en todo momento, amar a Dios en nuestros hermanos y servir a Dios en todos los hombres. Consideraba su vida como una aventura maravillosa, pues cada día descubría un nuevo rostro de Cristo y comprendía mejor un nuevo aspecto de Cristo en cada hombre. Un día contó su vida, y más de uno se quedó impresionado. Era un manantial de agua fresca para todos aquellos a quienes comunicaba su experiencia. Un profesor de teología, después de una conversación con ella, confesaba que había aprendido más cosas de ella que en muchos años de teología. Un psicólogo decía: "No tiene el menor complejo con nadie. Vive como un hijo de Dios, perfectamente libre"».

Lo triste es que la mayoría de los cristianos no cumplan la voluntad de Dios en el momento presente. Cada uno tiene sus propios planes, y todos se quejan de que la vida es demasiado tranquila y anodina: no viven su vida en profundidad, sino que la viven como un sueño, desde los recuerdos, o en el futuro, pero nunca en el momento presente.