La codicia: Idolatría que mata

Publicado en Fe
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No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. (Mateo 6:19-21)

Durante la homilía en la Misa matutina de este lunes, el Papa Francisco denunció a los amantes de las riquezas en la tierra, afirmando que su idolatría por el “dios dinero” es una “idolatría que mata” y que justifica “tantas calamidades, tantas injusticias” en el mundo actual.

“Tantas personas que viven solo por esto y su vida no tiene sentido” se lamentó el pontífice en su reflexión. Sin embargo, no solamente daña al corazón del codicioso, también daña a su prójimo: “Esta idolatría hace morir de hambre a mucha gente. Pensemos solamente en un caso: 200 mil niños rohinyá (grupo étnico musulmán que sufre persecución en Bangladesh) en los campos de prófugos. Allí hay 800 mil personas. 200 mil son niños. No es una cosa que el Señor decía en aquellos tiempos: no, es hoy”.

Es, por lo tanto, “una idolatría que asesina”, que hace “sacrificios humanos”.

Añadió que “es Dios el que pone límite a este estar apegado al dinero. Cuando el hombre se convierte en esclavo del dinero. Y esta no es una fábula que Jesús se inventa: esta es la realidad. Es la realidad de hoy. Tantos hombres que viven para adorar el dinero, para hacer del dinero su propio dios”.

Por eso “uestra oración debe ser fuerte: Señor, por favor, toca el corazón de estas personas que adoran al dios dinero. Toca también mi corazón para que yo no caiga en eso, que yo sepa ver”.

“Enriquecerse de Dios es el único camino. La riqueza, pero en Dios. Y no es un desprecio por el dinero, no. Es el de la codicia, como dice Él: la codicia. Vivir apegado al dinero”, concluyó el Papa Francisco.

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