La Cuaresma es como un embarazo… ¡Todo pasa!

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Con frecuencia sentimos que nuestros problemas nos superan, que todo esta muy mal y nada podemos hacer; es entonces que perdemos la esperanza. Olvidamos que las rosas traen consigo espinas, y que un bebe antes del abrumador gustazo del nacimiento, provoca pavorosos dolores a la madre.

“Como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?” Papa Francisco

La Cuaresma y la Pascuas, son un tiempo –litúrgico- en el que Dios se descara en el otorgamiento de gracia y perdón, en el que nos vuelve a llamar por nuestro nombre y no por nuestro pecado.
Dios se define como AMOR, y el amor no puede hacer el mal. Esta cerca de nosotros a pesar de nuestras infidelidades. Jesús mismo lo dijo cuando se apareció a santa Faustina Kowalska: “No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a mi Corazón Misericordioso (Diario, 1588) […] da a conocer a las personas la gran misericordia que tengo con ellas, invítalas a confiar en el abismo de Mi misericordia […] y a la hora de tu muerte no seré Juez sino Salvador Misericordioso (Diario 1075)”.

“Que el fracaso no te haga perder valor. Si has buscado verdaderamente la voluntad de Dios, ese fracaso ya es un triunfo. Eso era lo que quería El Señor. ¡Mira a Cristo en la cruz!
Distingue la diferencia entre el éxito y el verdadero triunfo. Los efectos del triunfo pueden no ser visibles, pero tu experiencia, tu modestia, tu fe en el Señor se habrá enriquecido. Para una mirada sobrenatural, ahí está el verdadero triunfo.
Sólo existe un verdadero fracaso: perder la esperanza en Dios. “He puesto mi esperanza en Dios y jamás seré defraudado...” S. de D. F.X. Van Thuan.

La Cuaresma son los dolores de parto, y la Pascua (resurrección) es como el momento de dar a luz. Y con ese “nacimiento” tu alma puede, si lo aceptas (Dios no fuerza a nada) restaurar su esperanza. Regresa a Él que te aguarda paciente y es incondicionalmente fiel. “Si crees que no sirves para nada, aún sirves para ser santo” san Agustín. Para ello sólo: ¡ora, ora, ora!

 

Ricardo Padilla

Soy una estrambótica declaración del amor de Dios. Melómano, poético, Tolkien-nomano, ergo cafeinómano. Políticamente incorrecto -¡sí!- . Decididamente acuático. Insoportablemente etólogo.  DSI: es la neta. ¡Viva la vida!