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Se deben reconocer los fallos, pero criticar sin actuar no lleva a ningún cambio.

Nunca se ataca a la Iglesia por amor (Card. Van Thuan).

En la Iglesia se pueden encontrar muchas deficiencias, muchos escándalos. Pero goza de la promesa del Señor. La Iglesia es un milagro permanente. Sin embargo, no por eso hay que hacer gala de sus fallos y de sus escándalos. Como tampoco es una razón para que tú des mal ejemplo a troche y moche. No obligues al Señor a hacer un milagro cada día (Card. Van Thuan).

Angel Hattei cuenta en su libro Jesus caritas el siguiente hecho: «Antes del Vaticano II, uno de mis amigos emitía delante de mí acerbas críticas contra la Iglesia. "La Iglesia —decía— es un poder económico, el apoyo de los tiranos y de los capitalistas". Reprochaba a las autoridades eclesiásticas su dogmatismo arbitrario y su espíritu partidista, a los fieles su fatuidad despectiva y a los sacerdotes su afición al dinero y su deseo de disfrutar de la vida. Yo lo escuchaba con paciencia. Pero al final me quejé de sus ataques:

— ¿Qué te he hecho yo para merecer de esta manera tus ataques y tus críticas?

Y entonces le tocó a mi amigo defenderse:

— Pero si no es ti a quien yo he atacado... Yo sólo hablaba de la Iglesia en general.

— Precisamente al atacar a la Iglesia, nos ofendes a todos y a cada uno de nosotros. ¡La Iglesia soy yo, todos nosotros somos la Iglesia!

Cardenal Van Thuan

Siervo del Señor, Francisco Xavier Nguyen Van Thuan fue arzobispo coadjuntor de Saigón, fue arrestado por el régimen comunsta y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En prisión escribió Mil y pasos en el camino de la esperanza. En 1991 fue liberado, Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Fundó Mater Unitatis. Falleció el 16 de septiembre de 2002 en Roma. Actualmente, se sigue un proceso para su canonización
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