La llamada que salió de una zarza

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Elegir supone siempre sentirse a disgusto, dudar, pensar... pero al fin tendrás que decidirte (Card. Van Thuan).

¿Por qué te extrañas de que hombres y mujeres de todos los ambientes se ofrezcan voluntarios para responder a la llamada del Señor? ¿No te ha dicho él: «Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo?» (Mt 28,20) (Card. Van Thuan).

«¿Por qué arde esa zarza sin consumirse?», se preguntó Moisés ante una zarza en llamas. Y se acercó. Pero una voz le detuvo:

— ¡Moisés! ¡Moisés!

— Aquí estoy, Señor.

Y el Señor le reveló su divinidad y su nombre, le habló de los sufrimientos del pueblo de Israel y le encomendó una misión. Moisés dudaba:

— ¿Pero quién soy yo... para ir a hablarles en tu nombre?

— Yo estaré contigo, lo tranquilizó la voz.

Moisés seguía dudando, pero finalmente confesó, avergonzado:

— Perdóname, Señor, pero es que yo no sé hablar. Mi boca es torpe y se me traba la lengua.

— ¿Quién ha dado al hombre una boca y una lengua? ¿No he sido yo? Vete, que yo mismo moveré tu boca y tu lengua para que digan exactamente lo que yo quiero que digas.

Y Moisés se fue al encuentro del faraón, para pedirle que liberase al pueblo de la esclavitud. Y el faraón obedeció, pues Dios estaba con Moisés (Ex 3-4).

Cardenal Van Thuan

Siervo del Señor, Francisco Xavier Nguyen Van Thuan fue arzobispo coadjuntor de Saigón, fue arrestado por el régimen comunsta y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En prisión escribió Mil y pasos en el camino de la esperanza. En 1991 fue liberado, Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Fundó Mater Unitatis. Falleció el 16 de septiembre de 2002 en Roma. Actualmente, se sigue un proceso para su canonización