Publicado en Fe
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La madre ama a su hijo, aunque sea deficiente o feo. Por grande que sea tu tibieza o tus pecados o tu infidelidad, échate en brazos de tu madre...

«Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,27). Después de la Eucaristía, no podía dejarnos el Señor nada más precioso. Ella ha aplastado la cabeza de la serpiente. Ella te ayudará a vencer al demonio, a la carne y al mundo. Ella te alcanzará la gracia de conservar íntegro el hermoso ideal que Dios ha puesto en tu interior (Card. Van Thuan).

La madre ama a su hijo, aunque sea deficiente o feo. Por grande que sea tu tibieza o tus pecados o tu infidelidad, échate en brazos de tu madre: « ¡Ahí tienes a tu madre!» (Jn 19,27). Esas fueron las últimas palabras de Jesús. ¿Cómo va a tener ella corazón para abandonarte?(Card. Van Thuan).

Cuando caigas, vete con toda humildad junto a la Madre a llorar por su Hijo que ha muerto por causa tuya. Ella te acogerá. Aceptó por hijo a Juan, y al buen ladrón, y a María Magdalena...Card. Van Thuan).

San Juan María Vianney tenía desde niño una especial devoción a la Virgen María. A los ocho años, mientras cuidaban los rebaños, invitaba a los otros pastorcillos a rezar de rodillas el rosario delante de una imagen de María. Con uno de sus tíos le gustaba apostar a quién de los dos excavaba más. Y aunque éste era mayor y más fuerte que él, siempre perdía. ¿Cuál era su secreto? Ponía una estampa de la Virgen a cierta distancia por delante de él, y cavaba de un tirón hasta allí; cuando llegaba, ponía la estampa un poco más lejos... y cavaba cada vez más rápidamente.

Siendo ya sacerdote, se esforzaba porque sus feligreses amasen a María, y lo mismo hacía con cuantos venían a confesarse. Las fiestas de la Virgen eran para él días de fiesta y de alegría. Preparaba a la gente para que las vivieran con mayor fervor. Veneraba especialmente a María bajo el título de la Inmaculada Concepción. Y cuando el papa Pío IX proclamó ese dogma el 8 de diciembre de 1854, su alegría y su entusiasmo fueron enormes. Con permiso del obispo, hizo un viaje a Lyon para elegir una casulla de color azul celeste, que según él era el color más apropiado para María, y, por un permiso especial, la usaba en todas las fiestas El P. Trochu, en su biografía del Cura de Ars, cuenta que, un día, unos feligreses curiosos subieron al primer piso de su casa y oyeron una conversación entre el párroco y una mujer. Su sorpresa fue indescriptible, pues sabían que su párroco era muy reservado con el sexo femenino. Algunos de ellos aseguraban que no era la primera vez. Así que, sin pensárselo dos veces, se pusieron a escuchar a la puerta. Y lo que oían eran recomendaciones: que si esto, que si lo de más allá... Que velase por ellos, que los salvase. Una conversación muy familiar.

Pasada una media hora, el santo abrió la puerta y sorprendió a sus visitantes..., que tuvieron que explicar qué estaban haciendo allí. Pero salieron del apuro sin mayor dificultad. Sólo que el más azorado era el P. Vianney. Después de pensarlo un momento, y para evitar cualquier sospecha que pudiese perjudicarlo, confesó que tenía la suerte de recibir a veces a la Virgen María en su casa y que entonces le hablaba de sus preocupaciones y le encomendaba los casos difíciles. «Amad mucho a María, María es mi primer amor. Pero no digáis ni una palabra de esto. No se lo digáis a nadie...».

Este relato fue contado bajo juramento, con la mano en los Evangelios, por esos testigos en el proceso de beatificación. Y añadieron también que habían sido testigos de escenas de violencia verbal y física que el demonio había ejercido sobre el pobre cura: «¡Cuántas veces te hemos dicho que no sigas venerando a esa "señora del crío"! De no haber sido por ella, no te hubiéramos dejado vivo. ¿Y por qué obedeces también a ese tipo del hábito morado (el obispo)?».

¡Dichoso el que se vea atormentado por el demonio por su devoción a la Virgen!

Cardenal Van Thuan

Siervo del Señor, Francisco Xavier Nguyen Van Thuan fue arzobispo coadjuntor de Saigón, fue arrestado por el régimen comunsta y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En prisión escribió Mil y pasos en el camino de la esperanza. En 1991 fue liberado, Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Fundó Mater Unitatis. Falleció el 16 de septiembre de 2002 en Roma. Actualmente, se sigue un proceso para su canonización