Miércoles, 11 Enero 2017 10:22

Un corazón abrasado

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sanfelipeneri

Para los que aman a Dios —decía San Felipe Neri—, no hay trabajos pesados ni fatigosos. El mismo trabajo se convierte en fuente de alegría.

En los santos, la vejez va unida a un rejuvenecimiento del corazón (Card. Van Thuan).

¿Cómo vas a poder intercambiar un corazón manchado con el corazón sagrado del Señor? (Card. Van Thuan).

Tú has vendido el corazón al primer postor. Y estás hastiado. ¡Y ahora quieres ofrecerlo al Señor! ¿Crees que es tan tonto que va a aceptar ese trato? (Card. Van Thuan).

San Felipe Neri (1515-1595) tenía un corazón abrasado de celo por las almas. La mayor parte del tiempo la pasaba en el confesonario. Con su forma de ser, sencilla y popular, ejercía un gran influjo en sus contemporáneos: «Para los que aman a Dios —decía—, no hay trabajos pesados ni fatigosos. El mismo trabajo se convierte en fuente de alegría». En el estado de relajación en que entonces se encontraba la Iglesia, el único remedio que él encontraba era la oración. Renunció por humildad a la dignidad cardenalicia para vivir mejor su vida de oración y de entrega a los demás. Su corazón estaba tan abrasado de amor, que dos de las costillas las tenía milagrosamente levantadas...

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