Publicado en Fe
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El mayor dolor es el que nos infligen los que deberían manifestarnos su afecto y apoyarnos...

Si huyes del sufrimiento, no esperes llegar a la santidad (Card. Van Thuan).

En el cielo te lamentarás: «¿Por qué he tenido tan pocas ocasiones de amar al Señor y de sufrir por el?» (Card. Van Thuan).

El mayor dolor es el que nos infligen los que deberían manifestarnos su afecto y apoyarnos. Unete a Cristo crucificado y abandonado de todos: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Card. Van Thuan).

Santa Rosa de Lima, patrona de América Latina, llevó una vida de oración, de sufrimiento y de caridad ejemplar durante quince años, en una vida apenas un poco más larga que eso. Parecía que Dios la había abandonado. Las tinieblas espirituales la rodeaban y la arrastraban a una especie de abismo espantoso; una grave enfermedad y no pocas dificultades familiares llevaban al colmo su desgracia. La humildad, la fe y la eucaristía eran sus únicas fuentes de consuelo... Toda América Latina reconoció, con la Iglesia, su santidad y la eligió como patrona

Cardenal Van Thuan

Siervo del Señor, Francisco Xavier Nguyen Van Thuan fue arzobispo coadjuntor de Saigón, fue arrestado por el régimen comunsta y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En prisión escribió Mil y pasos en el camino de la esperanza. En 1991 fue liberado, Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Fundó Mater Unitatis. Falleció el 16 de septiembre de 2002 en Roma. Actualmente, se sigue un proceso para su canonización