¿Cuál es la diferencia?

Publicado en Sociedad
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Todos estos dibujos fueron realizados por niños y niñas de la misma edad, sin embargo, a simple vista se puede observar una gran diferencia entre ellos. Conoce el elemento que crea esta gran diferencia a continuación…

Los dibujos son una gran herramienta al momento de evaluar a los niños, pues nos muestran como ellos perciben el mundo a su alrededor. A su vez, los detalles de los mismos pueden dar pistas significativas acerca de las habilidades mentales de los niños y su capacidad de observación, síntesis y organización. (Cabe aclarar que existen otros factores que pueden influir en la calidad del dibujo como son el gusto por la actividad o la práctica, por lo cual no todos los niños inteligentes serán artistas notables).

Por ello es curioso observar los siguientes dibujos. Todos ellos fueron hechos por niños de entre 5 y 6 años como parte de un estudio realizado por el doctor Peter Winterstein y su colega Robert J. Jungwirth. Existe una notable diferencia en los detalles y en la estructura de cada uno de los dibujos, a pesar de que se trata de niños con un desarrollo intelectual que debería ser comparable.

¿La diferencia entre los grupos? Las horas que cada niño pasaba frente al televisor.

Los dibujos más detallados, en los cuales se puede diferenciar fácilmente diversas características del individuo retratado, como su cabello e incluso algunas prendas, corresponden a niños que máximo observaban 60 minutos diarios de televisión:

La degradación del dibujo es evidente en el grupo de niños que observaron la televisión cerca de 3 horas diarias, con casi nada de detalles, aunque aún es posible vislumbrar en ellos una figura humana:

Si los resultados de ver tan solo 3 horas de televisión al día son sorprendentes, ni que decir de los niños que no tenían límites para ver la tele, pues eran dejados solos en su casa con este aparato haciendo la función de niñera:

Las figuras son torpes y se encuentran en varios estados de desconstrucción, al punto tal de que el Dr. Winterstein señaló que estos niños habían recibido un trauma significativo por su exposición constante a la televisión.

¿Significa esto que debemos impedir todo contacto con este aparato? No de forma absoluta. Lo importante es saber utilizar adecuadamente el televisor. Aunque en ocasiones pueda servir como un entretenimiento rápido para los niños, no debe convertirse en la única herramienta para tal fin, además de que se debe limitar el acceso a la misma y los tiempos en los que se ocupa.

Como bien dijo el propio Dr. Winterstein: “Un cerebro no se sumerge (en una situación) adecuadamente a menos que la descubra a través de varios sentidos, es decir, oír, ver, oler y tocar. Por lo tanto, ver la televisión es una fuente de información pobre en comparación con el mundo real”.

Ya que el cerebro sigue desarrollándose a lo largo de la infancia, y por lo tanto también la creatividad y la forma en que se crean nuevos pensamientos, éste necesita de los estímulos suficientes para alcanzar su máximo potencial, por lo cual la televisión nunca puede sustituir la experiencia de leer una buena historia o salir a jugar al parque.

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