La comparación es la enfermedad de las redes sociales

Publicado en Sociedad
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ocd

Los humanos siempre han tenido la manía de compararse unos con otros, pero con el auge de las redes sociales, este comportamiento ocasional se ha visto altamente aumentado, al punto de dar lugar a la enfermedad conocida como Desorden de Comparación Obsesiva.

El Desorden de Comparación Obsesiva (OCD, por sus siglas en inglés) se refiere a la compulsión de las personas a compararse constantemente con otras, produciendo pensamientos y sentimientos indeseados que llevan a la depresión, ansiedad, consumismo y descontento en general.

El término OCD fue acuñado en el 2012 Paul Angone, primero para su sitio web All Groan Up y luego para su libro 21 secretos para tus 20s. Aunque no se trata por si de una enfermedad psicológica tal cual, el OCD ha sido reconocido como una fuente real de otros trastornos como son el estrés y la ansiedad.

El problema es que, a pesar de que siempre ha existido la comparación de unos con otros, esta se ha hecho constante por el incremento de redes sociales. Viendo los comentarios y fotografías de nuestros amigos, nos damos a la idea de que ellos tienen una vida perfecta o mejor que la nuestra. Olvidamos que lo más probable es que ellos solamente compartan lo mejor de sus vidas, al igual que nosotros, no necesariamente porque se quiera dar esta falsa impresión, sino porque es aquello que nos es más importante compartir.

Así que, dándonos ideas falsas, tendemos a aislarnos de los demás. Tendemos a comprar cosas que no necesitamos, puesto que nos enfocamos en las cosas que no tenemos. El OCD devora la creatividad, la energía y la paz, dejando en su lugar estrés, ansiedad y descontento constante.

Pero no hay que olvidar que las redes sociales no son la vida real. Por lo tanto, existen formas de manejar y dejar a un lado al OCD.

Primero, y lo más sencillo, es disminuir los tiempos que pasamos frente a las pantallas, ya sea en las redes sociales o viendo reality shows. Ambos dan falsas expectativas acerca de lo que debería de ser la vida. Tampoco es necesario que lo abandones por completo, solamente no dejes que te distraiga de lo realmente importante, para que puedas continuar con tu propio camino.

Segundo, celebra aquello que ya haces, y no te obsesiones con aquello que no haces. Recuerda que todos somos diferentes, y por lo tanto tenemos diferentes caminos por recorrer. No trates de hacer lo mismo que todos los demás.

Y recuerda conocerte a ti mismo y ser siempre humilde. La madre Teresa una vez dijo: “Si eres humilde nada podrá tocarte, ni la alabanza ni el insulto, porque sabes bien qué eres.” Esto aplica para la vida diaria, ya sea en las redes sociales o fuera de ellas. De esta manera no te desalentaras con el peligroso Desorden de Comparación Obsesiva.