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La lucha contra las mafias y la corrupción una prioridad: Papa Francisco

Publicado en Sociedad
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El pasado 21 de septiembre el Santo Padre Francisco recibió a los miembros de la Comisión Parlamentaria Antimafia de Italia. Este es un resumen de lo que les dijo.

La política auténtica

La política auténtica, esa que reconocemos como una forma eminente de caridad, obra en cambio para asegurar un futuro de esperanza y promover la dignidad de cada uno. Precisamente por esto siente la lucha contra las mafias como una prioridad, puesto que ellas roban el bien común, arrebatando esperanza y dignidad a las personas.

La corrupción

Para ese fin, se hace decisivo oponerse absolutamente al grave problema de la corrupción, que despreciando el interés general, representa el terreno fértil en el que las mafias se arraigan y desarrollan. La corrupción siempre encuentra la manera de justificarse, presentándose como la condición "normal", la solución del que es "listo", el camino que se puede recorrer para lograr los objetivos propios. Tiene una naturaleza contagiosa y parasitaria, porque no se nutre de lo que bueno que se produce, sino de lo que se substrae y se roba. Es una raíz venenosa que altera la competencia sana y aleja las inversiones. En el fondo, la corrupción es un habitus construido sobre la idolatría del dinero y la mercantilización de la dignidad humana por lo que se debe combatir con medidas no menos incisivas de los previstos en la lucha contra las mafias.

Transformar la sociedad

Luchar contra las mafias no significa solamente reprimir. También significa sanear, transformar, construir, y esto comporta un compromiso en dos niveles. El primero es el político , a través de una mayor justicia social, porque para las mafias es fácil proponerse como sistema alternativo en un territorio donde faltan los derechos y las oportunidades: el trabajo, la vivienda, la educación y la asistencia sanitaria.

El segundo nivel de compromiso es el económico , a través de la corrección o supresión de aquellos mecanismos que generan en todas partes la desigualdad y la pobreza. [...]

Los bienes confiscados de las mafias y reconvertidos para un uso social representan, en este sentido, verdaderas escuelas de vida.En tales contextos, los jóvenes estudian, aprenden saberes y responsabilidades, encuentran un trabajo y una realización. En ellos tantas personas ancianas, pobres o desventajadas encuentran acogida, servicio y dignidad.

Una nueva conciencia civil

Este doble nivel, político y económico, presupone otro no menos esencial, es decir, la construcción de una nueva conciencia civil , la única que puede conducir a una verdadera liberación de las mafias. Realmente es necesario educar y educarse en una vigilancia constante sobre uno mismo y el contexto en que se vive, mejorando la percepción más precisa de los fenómenos de corrupción y trabajando para un nuevo modo de ser ciudadanos, que comprenda el cuidado y la responsabilidad de los demás y del bien común.

Promover caminos para salir de la mafia

Por último, no se puede olvidar que la lucha contra las mafias pasa a través de la protección y valorización de los testigos de justicia, personas que se exponen a riesgos graves cuando eligen denunciar la violencia de la que fueron testigos. Se debe encontrar una manera que permite a una persona limpia, pero que pertenece a familias o contextos de la mafia, salir de ellos sin ser objeto de venganzas y represalias. Muchas son las mujeres, especialmente las madres, que tratan de hacerlo, rechazando la lógica criminal y con el deseo de asegurar a sus hijos un futuro mejor. Debemos ser capaces de ayudarlas respetando, indudablemente, los caminos de la justicia, pero también su dignidad de personas que eligen el bien y la vida.

Fuente:
Audiencia a los miembros de la Comisión Parlamentaria Antimafia en News.va