En esta apurada vida moderna todos tenemos responsabilidades y retos que enfrentar, sin embargo, no es necesario que nos provoquen estrés siguiendo estás sencillas técnicas.

Bienaventurados

Bienaventurados los constructores de paz y amor


“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos…” (Mateo 5, 3)

Nuestro Señor sube a la montaña para ser visto y escuchado por gran cantidad de personas que lo siguen de todos lados, buscando encontrar en Sus palabras aquello que le dé sentido a sus vidas… alimento para el alma y luz en su camino.