Las inesperadas consecuencias del calentamiento global

Publicado en Ciencia
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Todos hemos escuchado varias formas en las que se vería afectado el planeta a causa del cambio climático, que van desde nuestros actuales retos en altas temperaturas alrededor del mundo, hasta el deshielo y el aumento del nivel del mar. Pero hoy se está observando una posible consecuencia inesperada del derretimiento de los hielos perpetuos, sacando a la superficie elementos peligrosos como desechos tóxicos y microorganismos desconocidos o patógenos.

El calentamiento global es un tema urgente, sobre todo si consideramos que en los últimos años constantemente se han batido récords mundiales en las temperaturas que ha alcanzado el planeta. Constantemente se nos informa de los peligros que habríamos de enfrentar al seguir la situación así: además de las altas temperaturas, habría pérdidas de ecosistemas, deshielo de los glaciares, aumento del nivel de mar, encarecimiento de los alimentos, etc.

Y aunque todo esto por si solo ya es bastante alarmante, habría que prestar atención a un peligro más: que salga a la superficie todo aquello que por varios años se había escondido en las profundidades de los hielos perpetuos.

Virus de la antigüedad vuelven a la vida

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Desde el 2003 se han descubierto 4 virus distintos enterrados en el permafrost (capa del suelo permanentemente congelado), siendo el más reciente un virus de 0.6 micrones (gigante para un virus) de nombre Mollivirus sibericum, y que ha permanecido congelado por 30,000 años.

Actualmente se están estudiando dichos virus para comprobar que no representan ningún peligro para los humanos o los animales. Por el momento, todos estos virus han sido encontrados en condiciones controladas por científicos, pero con el calentamiento global existe la posibilidad de que se liberen de forma natural virus antiguos al ambiente.

Aunque las probabilidades de hallar un virus patógeno son realmente escasas, unas pocas partículas virales podrían ser suficientes para comenzar una epidemia desconocida.

Por supuesto, este sería un caso en el que habría que tener demasiada mala suerte, y los científicos creen que se debería primero hallar una solución a los peligros más inmediatos del calentamiento global.

Desechos tóxicos que fueron dejados atrás

calglobconsines002En 1967 fue abandonada en Groenlandia una base militar, Campo Century, tras solo 8 años de operación. En ella se dejaron miles de toneladas de desperdicios tóxicos, incluyendo desde PCBs (o policlorobifenilos, compuestos químicos cuyo uso actualmente está prohibido por los daños ambientales, pero que era de uso común en sistemas eléctricos) hasta refrigerantes radiactivos.

Cuando se abandonaron estos desechos se estimaba que permanecerían enterrados por miles de años, pues fueron depositados en túneles a 36 metros de la superficie, distancia que se vería aumentada cada año debido a las constantes nevadas del territorio.

Sin embargo, los hielos de Groenlandia se están derritiendo a velocidades alarmantes, habiendo batido un nuevo récord a principios de año. De seguir las cosas como andan, en los siguientes 75 años Campo Century podría resurgir a la superficie, momento en el que se debería poner en práctica diversas acciones para minimizar el daño ocasionado por los desechos peligrosos que contiene.

Aunque aún falta tiempo para que esto sea una realidad, se deberían empezar a decidir las acciones a tomar para reparar este error ecológico del pasado, no solo en Groenlandia, sino en las otras bases bajo hielo similares.

Epidemias por enemigos conocidos: otros microorganismos patógenos

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Ya hemos hablado de la posibilidad de despertar virus antiguos de su sueño invernal, pero también deberíamos estar al pendiente de otros microorganismos patógenos.

calglobconsines004Como prueba se encuentra la reciente epidemia de ántrax en Siberia, causada por la bacteria Bacillus anthracis. Los reportes de principios de este mes estimaban que alrededor de 90 personas en el norte de Rusia se encontraban hospitalizadas tras la muerte de un niño por la enfermedad. También se estimaba la muerte de 2,300 renos en la zona afectada por la epidemia, mientras que se habían evacuado a las familias de pastores de renos de la región Yamalo-Nenets de Siberia.

La causa de esta epidemia se ha ligado al deshielo: hace 75 años hubo una epidemia similar de ántrax; los cuerpos de los renos infectados permanecieron congelados durante todo este tiempo gracias a las condiciones climáticas, preservando de esta manera a la bacteria en su interior.

Ahora, debido al aumento de la temperatura en 10 grados Celsius en Siberia, las carcasas de los venados se han descongelado, al igual que la bacteria patógena, desencadenando esta terrible enfermedad.

Por suerte, existen tratamientos efectivos para combatir esta enfermedad. Sin embargo, queda la advertencia de la posibilidad de estos efectos inesperados del calentamiento global, como algo real y no salido de la ciencia ficción.